La senadora nacional ofreció dar un paso al costado en la conducción de la bancada de La Libertad Avanza tras manifestar una «objeción de conciencia» en torno al pliego de una jueza, abriendo un nuevo foco de debate interno en el Gobierno.
La interna oficialista sumó un capítulo de máxima tensión institucional. La exministra de Seguridad y actual senadora de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, le ofreció formalmente su renuncia al presidente Javier Milei para dejar la presidencia de la bancada oficialista en la Cámara Alta. El detonante directo fue su rechazo público a la decisión del Poder Ejecutivo de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, candidata a ocupar una vacante en el Tribunal Oral Criminal Federal N°3 de La Plata.
El Gobierno nacional resolvió retirar la postulación de Michelli debido a sus lazos familiares con el periodista de investigación Hugo Alconada Mon. Ante esto, Bullrich alegó una «objeción de conciencia», argumentando que vetar a una funcionaria judicial por razones de parentesco atenta contra sus principios republicanos. En una conversación directa, le transmitió al jefe de Estado que, como «persona de bien», prefería dejar el cargo estratégico antes de convalidar una medida opuesta a sus convicciones.
Pese al fuerte impacto político que provocó el ofrecimiento, el mandatario nacional desestimó la dimisión y ratificó la continuidad de la legisladora al frente del espacio parlamentario. Desde el círculo íntimo del oficialismo explicaron los motivos de la decisión. El jefe de Estado buscó neutralizar de forma inmediata cualquier lectura de quiebre estructural dentro del Senado.
El entorno presidencial aclaró que valoran el perfil de la dirigente y aceptan debates internos para robustecer el rumbo de la coalición.
Las autoridades de la bancada le confirmaron a la senadora que su presencia sigue siendo indispensable para articular las mayorías necesarias en el Congreso.
Los antecedentes de una autonomía creciente
Este cimbronazo no es un hecho aislado en el mapa político. Las diferencias de criterio entre Bullrich y el núcleo duro de la Casa Rosada —especialmente con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei— venían acumulando fricciones en las últimas semanas.
Mayo 2026: Bullrich presiona públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que presente su Declaración Jurada patrimonial de forma inmediata.
Junio 2026: La senadora se planta contra la Rosada y objeta el retiro del pliego de la jueza Michelli, poniendo su cargo a disposición
La ex titular del PRO ya había marcado una postura de peso propio al exigirle de forma tajante al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que acelere la entrega de su declaración jurada de bienes en el marco de una causa judicial, lo que generó un profundo malestar en Balcarce 50. Tras este nuevo episodio, Bullrich buscó moderar el escenario de conflicto mediático al asegurar que «no hay internas» estructurales, sino discusiones de valores. Sin embargo, la jugada reconfigura el equilibrio interno y deja al bloque oficialista bajo un clima de constante deliberación de cara a las próximas reformas legislativas que el oficialismo pretende votar.
