La situación judicial y política del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ingresó en su etapa más crítica tras la presentación de su polémica declaración jurada rectificativa. Luego de registrar un patrimonio neto total que asciende a $944,5 millones, el funcionario reconoció públicamente haber omitido informar cerca de u$s 500.000 en efectivo, argumentando que se trataba de «ahorros en negro» generados principalmente por inversiones en Bitcoin. Lejos de calmar las aguas, la explicación encendió las alarmas en los tribunales de Comodoro Py, donde los investigadores consideran que los números son «incongruentes».
El fiscal federal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo lideran la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, falsificación de documentos públicos y negociaciones incompatibles. Las explicaciones del ministro coordinador respecto a que guardó ese dinero durante años para «escaparse del fisco de la vieja política» abrieron un peligroso frente penal que podría derivar en una imputación formal por omisión maliciosa.
Las inconsistencias bajo la lupa judicial
La Justicia ya requirió de forma urgente la documentación a la Oficina Anticorrupción y a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Los investigadores advierten que la carga de la prueba se invierte en este tipo de delitos: es Adorni quien debe demostrar fehacientemente la trazabilidad de sus ganancias en criptomonedas.
El escenario se complica con otros datos clave que tiene el expediente:
- El country Indio Cuá: El funcionario admitió que la propiedad estaba inscripta exclusivamente a nombre de su esposa para evitar incluirla en el anexo público de sus declaraciones previas.
- El celular del contratista: La Justicia perita un iPhone 15 entregado por el constructor Matías Tabar, quien aportó registros sobre reformas por u$s 245.000 en la vivienda del jefe de Gabinete.
- Vuelos en jet privado: Se investigan 19 vuelos, entre ellos un viaje familiar a Punta del Este por u$s 7.830 presuntamente financiado por un empresario beneficiado con contratos en medios públicos.
El frente político: internas y reproches éticos
El impacto de las revelaciones caló hondo en el seno de la administración de Javier Milei. Aunque el oficialismo mantiene formalmente el respaldo institucional, las grietas con las fuerzas aliadas y los sectores internos comenzaron a profundizarse. Las críticas públicas de figuras centrales de la coalición de gobierno reflejan un cambio de clima. Entre los cuestionamientos más duros destaca el de la ministra de Seguridad, quien sentenció de forma tajante que la situación del ministro coordinador trasciende el plano técnico: «Esto es más que un error, esto es una omisión ética».
El malestar radica en la contradicción discursiva de un espacio político que hizo de la batalla contra la «casta» y la evasión su principal bandera. Con una opinión pública que empieza a plasmar el desgaste en las encuestas y un dictamen contable de la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero (DAFI) previsto para las próximas semanas, Manuel Adorni enfrenta sus horas más oscuras en el poder, cercado por sospechas patrimoniales y con un capital político que se debilita día a día.
