El ministro de Economía interino de Brasil, Dario Durigan, arremetió con dureza contra el presidente de la Nación Argentina, Javier Milei, a quien calificó de «payaso» luego de los agravios propinados contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva durante una cumbre política en San Pablo. Las declaraciones de la máxima autoridad económica brasileña profundizaron de manera drástica el conflicto bilateral e incluyeron fuertes críticas hacia los indicadores financieros de la administración de La Libertad Avanza.
Durigan contraatacó con las variables macroeconómicas
El funcionario brasileño recogió el guante tras la escalada de violencia verbal y decidió responder utilizando las variables económicas como principal arma argumentativa. En declaraciones brindadas a la emisora Radio Jornal de Pernambuco, Durigan desacreditó de forma tajante el planteo del líder libertario.
«El payaso del presidente habló de Brasil», sentenció el ministro de Economía de forma directa.
Posteriormente, el representante del Palacio de Hacienda del país vecino contrapuso los números que registran ambas naciones con un claro dardo a la gestión de la Casa Rosada:
Aseguró que el riesgo país de Argentina duplica y complejiza los mercados, y Remarcó que los niveles de deuda soberana permanecen en un estado alarmante. También señaló que la inflación argentina sigue siendo severamente más alta que la de Brasil.
Un fin de semana de agravios en San Pablo
La categórica reacción de Durigan ocurrió apenas horas después de que Milei desembarcara en San Pablo para participar en el lanzamiento electoral del senador opositor Flávio Bolsonaro. Durante aquel discurso, el presidente argentino cargó contra Lula calificándolo de «ladrón», «presidiario» y «basura socialista». Asimismo, apuntó contra el Supremo Tribunal Federal al tildar al magistrado Alexandre de Moraes de «basura calva».
El libertario advirtió ante el auditorio sobre la existencia de un supuesto «Riesgo Lula» regional, palabras que colmaron la paciencia de la administración del Partido de los Trabajadores (PT) y desencadenaron una inmediata crisis en el plano internacional.
Escala la máxima tensión diplomática
La escalada verbal dinamitó los canales tradicionales de la diplomacia entre los dos principales socios comerciales del Mercosur. Como primera medida de protesta, el Palacio de Itamaraty resolvió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, un recurso que expone el máximo descontento entre los Estados.
Por su parte, el canciller brasileño Mauro Vieira citó de urgencia al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigir explicaciones formales. Vieira catalogó las declaraciones públicas de Javier Milei en territorio brasileño como una «provocación sin precedentes en más de 200 años de relaciones bilaterales».
