En una jornada que dejó atónitos a los actores del ámbito cultural, el Secretario de Cultura, Cifelli, abandonó abruptamente su cargo en medio del anuncio de recortes laborales en el sector. La inestabilidad se acentuó con la renuncia del jefe de gabinete de Cifelli, sumiendo a la Secretaría en una situación de acefalía y generando interrogantes sobre el rumbo de su liderazgo.
La ausencia persistente del Secretario, quien aún no ha retornado a su despacho en el cuarto piso del CCK, ha sumido al Centro Cultural y al panorama cultural en general en un estado de alerta. Los gremios informan de la baja de los contratos con la OEI, exacerbando las tensiones en un sector ya golpeado.
La caótica situación en la Secretaría de Cultura se intensifica con la pérdida de la subsecretaría de gestión administrativa, ahora bajo la órbita del Ministerio de Capital Humano. Las críticas se centran en la intervención de Isabel Pose, directora general de recursos humanos, suscitando cuestionamientos sobre su papel en los despidos y generando confusión en un ámbito que teme la influencia de La Cámpora en las decisiones. En un contexto donde la Secretaría de Cultura se ve sacudida por despidos, la intervención de Isabel Pose y su pasado vinculado a La Cámpora, provoca críticas y desconcierto, especialmente en La Libertad Avanza, donde la confusión se entrelaza con la preocupación por el futuro de la cultura.
