Desde el inicio del gobierno de Milei, la presión sobre el presupuesto familiar volvió a zona de máximos. Para inquilinos, ya es récord.
Un nuevo informe de la consultora Eunomia midió cómo evolucionó el peso de los gastos esenciales sobre los salarios registrados desde enero de 2024. En junio de 2026, el IPPF (Índice de Presión sobre el Presupuesto Familiar) de asalariados registrados llegó a 108,6, apenas 0,9 puntos por debajo del máximo histórico (109,5, abril 2024). Entre los hogares inquilinos, el índice alcanzó 135,6, el nivel más alto de toda la serie.
El índice compara una canasta de alimentos, vivienda, salud, transporte y comunicación con el Índice de Salarios registrado. Un valor de 100 equivale a la relación de enero de 2024; por encima de 100, los gastos pesan más sobre el ingreso que en ese mes base.
Datos clave:
- Gastos esenciales: +227,6% desde ene-24 vs. +201,5% del salario registrado
- Inquilinos: canasta específica +308,7%
- Vivienda, el componente que más subió: +423,5%, más del doble que el salario
- Sector público (110,5) más presionado que el privado registrado (107,7)
«La brecha entre lo que gana un asalariado registrado y lo que le cuesta sostener sus gastos esenciales no se cerró: se trasladó a la vivienda. Ahí está el verdadero cuello de botella del presupuesto familiar», explicó Juan Vallejos, politólogo y director de Eunomia.
El corte temporal (inicio del gobierno de Milei) se usa solo como referencia, sin atribución causal. El IPPF no mide inflación ni pobreza: mide cuánto pesan hoy los gastos difíciles de postergar frente al salario.
