La UE aprueba sanciones contra Putin, mientras crece la presión para excluir a Rusia del Swift

La Unión Europea (UE) aprobó hoy congelar los activos del presidente de Rusia, Vladimir Putin, y del canciller de ese país, Serguei Lavrov, como represalia por la invasión militar a Ucrania, lo mismo hizo Canadá y Estados Unidos anunció que tomará igual medida, aunque para el Kremlin esto demuestra la «impotencia» de las naciones occidentales.

Mientras tanto, crece la presión en el seno del bloque para maximizar las sanciones y excluir a Moscú del sistema bancario Swift, pese a la oposición de algunos Estados miembro, que temen por su abastecimiento energético.

«Ni Putin ni Lavrov tienen cuentas en Gran Bretaña o en otros lugares del extranjero», aseguró hoy la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Moscú, Maria Zajárova, que interpretó en declaraciones a la televisión rusa que estas sanciones «son un ejemplo y una demostración de la total impotencia de vuestra propia política exterior» y señaló que las relaciones entre Moscú y las potencias occidentales se acercan a un «punto de no retorno».

«El hecho es que estamos cerca del momento en que comienza el punto de no retorno», declaró Zajárova a la televisión rusa.

A la vez, organizaciones internacionales como el Consejo de Europa y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tomaron medidas para suspender sus relaciones con Rusia.

«El presidente Putin y el ministro de Relaciones Exteriores Lavrov están en la lista de personas sancionadas», dijo el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, al fin de una reunión de emergencia de los cancilleres europeos para definir el detalle de las sanciones discutidas la víspera contra Rusia.

Además de Putin y Lavrov, están sancionados «los restantes miembros de la Duma estatal rusa (cámara baja del parlamento), que apoyan esta agresión», agregó.

También el Reino Unido introducirá sanciones «inminentes» contra Putin y Lavrov, adelantó hoy el premier británico, Boris Johnson, a través de Twitter.

En la víspera, los líderes europeos ya habían aprobado una primera batería de sanciones, centradas en los sectores de energía, finanzas y transportes de Rusia, y que fijaban restricciones en exportación de tecnología y concesión de visados.

Sin embargo, no lograron obtener el consenso necesario para bloquear a los bancos rusos de la interfaz de pagos internacionales Swift, mecanismo esencial de las finanzas mundiales.

Esta propuesta seguía sobre la mesa este viernes, pese a las reticencias de varios países europeos, como Alemania y Hungría, que temen el impacto de una decisión de ese tipo sobre los suministros de gas ruso, del que dependen sus economías.

«La cuestión fue considerada pero por el momento no existe la necesaria unanimidad y por eso no está en el paquete de sanciones. Pero no ha sido retirada de la mesa», precisó Borrell.

La Society for World Interbank Financial Telecommunication, más conocida por sus siglas Swift, es una cooperativa de sociedades financieras, fundamentalmente bancos, a los que presta servicio.

Si las entidades financieras de Rusia quedaran fuera del sistema, la operativa de su banca se vería seriamente complicada porque no podrían hacer ni cobros ni pagos internacionales con el resto de entidades que utilizan este sistema.

A todos los efectos se produciría un bloqueo de las transferencias bancarias con el país, lo que tendría a su vez efectos colaterales, ya que cualquier empresa extranjera que necesite hacer pagos en Rusia no tendría opciones de hacerlo por esta vía.

«No debemos esperar a que haya tiroteos y cadáveres en las calles de Kiev», afirmó indignado el canciller letón, Edgars Rinkevics.

La medida fue reclamada por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, que exigió a sus aliados europeos más contundencia con Rusia y, entre las sanciones que pidió abiertamente figura la exclusión rusa del Swift.

El presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró ayer que cortar a Rusia de esa red bancaria sigue siendo «una opción», aunque reconoció que «actualmente no es una posición compartida por los europeos».

Ante la presión creciente, el canciller austríaco, Karl Nehammer, pasó de oponerse a la medida a pedir hoy «una exclusión de Rusia de Swift», si bien su país compra entre un 70 y 80% de su gas a Moscú.

Según la asociación nacional rusa Rosswift, Rusia es el segundo país después de Estados Unidos en número de usuarios de este sistema, con unos 300 bancos e instituciones miembros, consignó la agencia de noticias AFP.

Bloquear a un país de este sistema se considera una «arma nuclear económica», pues el impacto es importante para las relaciones económicas de ese país con el resto del mundo.

Pero desconectar un Estado del Swift es también impedir que sus propios bancos hagan transacciones con los bancos del país castigado, un dato que no escapó a las naciones económicamente más dependientes de Rusia, como Alemania.

«Una suspensión de Swift tendría repercusiones masivas para las empresas alemanas en sus relaciones con Rusia, pero también para efectuar los pagos de entrega de energía», indicó hoy el portavoz del gobierno alemán, Steffen Hebestreit.

En Hungría, el primer ministro Viktor Orban se congratuló de que las sanciones decididas hoy «no se extiendan a la energía», garantizando «el suministro de gas a Hungría y a los demás Estados miembros de la UE».

«Siempre hay que tener cuidado de no dañarse a sí mismo más que a los demás. En este caso, las sanciones no tienen sentido», declaró el diputado alemán Jürgen Trittin del partido ecologista Los Verdes.

En promedio, el 40% de las importaciones de gas en Europa provienen de Rusia, aunque con diferencias importantes entre los diversos países: mientras representa un 55% del gas total de Alemania, en Francia la cifra desciende al 17%.

En 2014, poco después de la anexión rusa de Crimea, la opción también había sido discutida, pero finalmente abandonada.

El aislamiento a Rusia se ha trasladado, asimismo, a diversas organizaciones internacionales.

El Consejo de Europa decidió este viernes «suspender» la participación de diplomáticos y delegados rusos en las principales instancias de la organización paneuropea «con efecto inmediato» en respuesta al «ataque armado» contra Ucrania.

La medida afecta en concreto al Comité de Ministros, su órgano ejecutivo, y a la Asamblea Parlamentaria, pero no al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), precisa la organización en un comunicado.

Con esta decisión, «Rusia sigue siendo miembro del Consejo de Europa y [Estado] parte de sus convenciones, especialmente el Convenio Europeo de Derechos Humanos», precisó la organización paneuropea.

«La suspensión no es una medida definitiva, sino temporal, que deja abiertos los canales de comunicación», agrega el comunicado.

En tanto, el Consejo de la OCDE decidió hoy cortar toda relación con Rusia y finalizar su proceso de adhesión, que ya había sido paralizado en 2014 cuando se anexionó Crimea.

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