Más de 20.000 personas ingresaron este miércoles a la capilla de Santa Marta, en el Vaticano, para despedir al papa Francisco. Las puertas de la basílica estarán abiertas hasta el viernes para ese fin.
Tras confirmarse su deceso se puso en marcha el protocolo para su velatorio y entierro -siguiendo los lineamientos que dejó establecidos en su testamento- y a la vez se inició el proceso sucesorio.
Uno de los momentos más emocionantes de la jornada fue cuando una monja de 81 años llamada Sor Geneviève Jeanningros, miembro de la orden de las Hermanitas de Jesús, se acercó al féretro de Francisco y durante siete minutos rezó y lloró en soledad, sin que nadie -ni los oficiales de la Guardia Suiza- la interrumpieran.
El cuerpo de Francisco, que fue vestido con una casulla púrpura y una mitra blanca, puede ser visto en el ataúd de madera forrado de terciopelo rojo. Los tres féretros tradicionales -de ciprés, plomo y roble- no serán utilizados por pedido del Papa en su testamento. Info M1.
En las manos del Santo Padre se colocó un rosario como señal de su devoción y entrega a la Virgen María, y mientras su cuerpo sea expuesto a los fieles, no se colocará el báculo papal.
Debido a la gran cantidad de visitantes, las autoridades extendieron el horario hasta la medianoche.
