¿No hay plata para los festejos? El Gobierno evalúa suspender el desfile militar del 9 de Julio por el ajuste fiscal

El Gobierno evalúa suspender el tradicional desfile militar del 9 de Julio por el fuerte ajuste fiscal y tensiones presupuestarias en Defensa. La decisión, que aún no cuenta con una confirmación oficial por parte de la Casa Rosada, responde a la necesidad de recortar el masivo costo logístico que implica el despliegue de tropas, sumado al complejo clima interno que atraviesan las Fuerzas Armadas debido a reclamos salariales y de cobertura social.

Desde la Casa Rosada admiten que el evento «no está previsto» en la agenda operativa. En las Fuerzas Armadas advierten que no están dadas las condiciones por el recorte presupuestario en Defensa y el malestar salarial.

El tradicional desfile militar por el Día de la Independencia, que se celebra cada 9 de Julio, está bajo la lupa del Poder Ejecutivo Nacional. El Gobierno evalúa suspender de manera definitiva el despliegue de este año en el marco de la estricta política de austeridad y reducción del gasto público impulsada por la administración del presidente Javier Milei.

Según trascendió desde los pasillos de la Casa Rosada, el evento «no está previsto» en la agenda de actividades operativas inmediatas. Hasta el momento, las máximas autoridades políticas no han impartido instrucciones ni directivas a los jefes de las fuerzas castrenses para dar inicio a la compleja organización que requiere una celebración de tal magnitud.

Los motivos detrás de la posible cancelación

Las razones que empujan al Ministerio de Defensa a considerar la cancelación combinan factores puramente económicos con un clima de tensión interna en los cuarteles:

El alto costo logístico: Organizar una demostración de estas características demanda la movilización de miles de tropas desde distintos puntos del país, además de vehículos blindados, aeronaves y personal de seguridad. Esto se traduce en erogaciones millonarias en concepto de combustible, viáticos, alojamiento y racionamiento que colisionan directamente con la premisa oficial de cuidar los recursos estatales.

Recortes en el presupuesto operativo: Informes del sector señalan que la reducción presupuestaria para el área castrense ha condicionado severamente los programas de alistamiento operacional, limitando la capacidad de las Fuerzas Armadas para desviar fondos hacia actividades no estrictamente ligadas a la defensa del territorio.

Malestar en las Fuerzas Armadas: En el ámbito interno militar existe una creciente preocupación por el atraso salarial acumulado del personal y el deficiente funcionamiento de la obra social (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de la Seguridad – IOSFA). Altas fuentes militares advierten que «no están dadas las condiciones de clima interno» para avanzar con festejos masivos mientras se postergan demandas estructurales del sector.

La agenda presidencial y los aviones F-16

A pesar del freno que sufrirían las celebraciones en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, la agenda de Defensa mantiene su foco en la incorporación plurianual de equipamiento. El Ejecutivo nacional ratificó que el eje de modernización de la Fuerza Aérea continúa centrado en el arribo escalonado de las 24 aeronaves supersónicas F-16 compradas a Dinamarca, cuya segunda tanda de unidades tiene previsto ingresar al país entre finales de este año y comienzos de 2027.

Por el lado de las actividades protocolares del 9 de Julio, lo más probable es que el Presidente viaje junto a su Gabinete de ministros a la provincia de Tucumán para encabezar exclusivamente las ceremonias oficiales e institucionales de la fecha patria. Días antes, el mandatario argentino planea realizar una visita oficial a Washington, Estados Unidos, para presenciar las celebraciones del 4 de julio en un claro gesto de alineamiento geopolítico.

Entradas relacionadas