Un barrio de Tandil lleva años sin agua potable y exige una solución al municipio

Los vecinos del barrio de Tarraubella, en Tandil, viven en crisis desde hace años, ya que viven sin agua potable desde hace años.

Las familias del llano enfrentan cada verano la misma crisis: conexiones precarias que dejan sus hogares sin suministro durante el día.

Un análisis de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNICEN detectó que más del 80 por ciento de las muestras no son aptas para consumo por contaminación fecal reciente.

Ante esta situación crítica, los residentes presentaron al Municipio el pedido de factibilidad para que Provincia avance con las obras de infraestructura.

Verano sin agua potable y con conexiones deficientes

Las familias que viven en el área adyacente a las torres que dieron nombre al barrio acceden al agua a través de una conexión precaria.

«12 casas de una misma manguera», según relataron los vecinos a El Eco de Tandil.

Las mangueras que conectan a la red «forman una telaraña» que suelen pasar muy cerca de pozos sépticos.

Esta situación genera un riesgo sanitario evidente para las familias que llevan años esperando una solución.

«Ahora no hay agua, directamente. En el día no hay, se debe cortar tipo 9. Y viene a la noche cuando estamos durmiendo», contó Damián, quien vive con su familia en el llano. Para los días de Año Nuevo ya llevaban una semana y media sin agua potable.

El drama diario de abastecerse en Tarraubella

Los vecinos desarrollaron estrategias de supervivencia para enfrentar la falta de suministro:

-Dejan tarros y canillas abiertas durante la noche para recolectar agua

-Cargan baldes para llenar termos y poder bañarse

-Guardan botellas en la heladera para tener agua disponible

-Compran bidones de 20 litros para consumo

-Hierven el agua y añaden lavandina para potabilizarla

«Cargamos dos baldes para llenar el termo para bañarnos. Y ponemos botellas en la heladera», sumaron Mariana, Romina y Natalia, que residen hace más de una década en el lugar.

El reclamo por el acceso al servicio se remonta por lo menos desde su llegada al barrio.

«Hemos ido a Desarrollo Social en Del Valle, hablamos con las chicas de ahí pero no hemos tenido respuesta», lamentaron las vecinas.

Contaminación confirmada y riesgo sanitario

El estudio de Veterinarias fue contundente: el agua que utilizan las familias no es potable.

«El agua pasa por muchos lugares, por los pozos, y por lugares donde hay animales«, marcaron los vecinos.

Desde Veterinarias señalaron que parte de la problemática se debe a que las mangueras no están elevadas del nivel del piso y muchas cuentan con filtraciones.

Parte de las familias recurren a la compra de bidón tras conocer el resultado del estudio.

«La tenemos que hervir y nos dieron unos goteros«, señalaron los vecinos, quienes a través de la Mesa Barrial accedieron a una charla sobre tratamiento del agua potable.

«Yo por ejemplo compro bidón, cuatro o cinco bidones de 20 litros. Pero para cocinar sí la hiervo con dos gotitas de lavandina cada un litro», contó otra vecina del barrio.

La solicitud al Municipio busca que se otorgue la factibilidad técnica para que Provincia destine fondos a las conexiones intradomiciliarias y financie la extensión de la red.

Las obras consistirían en una extensión de la red ya existente en la zona de las torres.

La preocupación vecinal no es solo por el suministro para consumo, sino por el agua que utilizan de manera habitual para refrescarse en pleno verano.

El paisaje del llano de Tarraubella muestra chicos jugando en piletas de lona con agua que podría estar contaminada y no es potable.

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