Toto fue sincero en París: en la ciudad de las luces, habló de oscuridades. Habría confesado que “ya no hay más conejos” en la galera y que el problema es la política. A diferencia de lo que piensa la mesa de poder, que le pide resultados económicos. Solo le faltó cantar el tango que reza “paciencia, la vida es así”. Todo el mundo toma nota cotidiana de las malas noticias económicas más que de las buenas, porque aquellas son las se reflejan en los estudios de opinión. ¿Trampa o torpeza?…
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